Autor: Rodrigo Saá, director ejecutivo de Humind y Conferencista

Los nuevos formatos de educación amenazan con convertirse en el “Netflix” (asesino en serie) de las universidades, así como de los programas de e-reading y de las empresas de consultoría en formación presencial.

 

El desafío de las personas en el mercado laboral será su capacidad de aprendizaje, y por lo mismo, la velocidad a que lo hacemos es fundamental. ¿Cuál es el mejor formato para cada tipo de inteligencia? ¿Cuáles son los cambios para acelerar el aprendizaje de nuevas formas de hacer un mundo de cambios vertiginosos?

Al menos dos años de preescolar, doce años de colegio, cinco años de universidad más dos años de maestría = veintiún años de educación con alto nivel de dedicación… ¿Seguirá esto así? El año 2047 ―fecha en que el futurista de Singularity University Raymond Kurzweil predice que un computador de solo 1.000 dólares procesará en un segundo la misma cantidad de operaciones que toda la especie humana junta―, ¿cómo tendremos que aprender? ¿Qué tendremos que aprender?

 

Tendremos que actualizarnos constantemente en conocimientos y habilidades, que cambiarán o aparecerán cada vez más rápido. Eso implicará que hacer un MBA en dos años full time tendrá valor como experiencia de vida más que como actualización formativa para el mundo de hoy; los nano degree programs o cursos breves habilitadores para un tema son la tendencia creciente.

Ojo, no estamos hablando de digitalizar contenidos, grabar a un profesor o subir PDFs a una plataforma, estamos hablando de estrategias de aprendizaje digital, que reúnen características como: on demand, breves, móviles, colaborativas, autogestionadas y gamificadas. Online Business School (OBS) estima que en 2019 el 50% de las clases de educación superior del mundo serán digitales; ¡sí, el próximo año!

El 75% de responsables académicos reconocen que los resultados de aprendizaje obtenidos en cursos en línea son iguales o mejores que para los cursos presenciales, y con esto se empiezan a visualizar los resultados positivos. La transición está basada en formatos blended y con acompañamiento (Babson Survey Research Group).

Plataformas como Coursera iniciaron la revolución: han tenido más de quince millones de estudiantes. Un dato curioso: un profesor pueden tener un curso de 100.000 alumnos. Otra de las plataformas poderosas es Khan Academy, que tienen alumnos de 190 países y hasta ofertan un curso de storytelling dictado por el equipo Pixar… ¿Quién mejor que ellos?

Nosotros, desde Latinoamérica, tenemos por ejemplo a Humind, en donde contamos entre otros profesores y profesoras con el exvicepresidente de Innovación de Netflix, el mexicano Carlos Gómez Uribe, quien entrena habilidades de innovación en nueve videos de tres minutos y cuya clave metodológica es aprender haciendo sobre el terreno, en lenguaje simple, en poco tiempo y sin libros, es decir, que puedes aprender a innovar con él donde y cuando tú quieras.

La aceleración de la digitalización y los cambios tecnológicos asustan, claro que sí, pero en sí mismos traen soluciones, propuestas y herramientas cada vez más simples, asequibles y potentes para que nos subamos y disfrutemos esta nueva ola.

Aprender ya no será un gran triatlón, sino la sumatoria de muchas carreras de 100 metros lisos. Esto complica la industria de la educación, sus modelos de negocio y, a nivel personal, la forma real y simbólica de formarse y aprender.

 

El desafío en Latinoamérica es:

 

  1. Educar en autogestión.
  2. Reducir el sobrevalorado peso que le damos al título universitario (y de qué universidad)
  3. Definir como pilar estratégico de las empresas ―y de las personas― el entrenamiento y/o la capacitación continua.
  4. Simplicidad y entretenimiento, hacer plataformas y procesos cautivadores.
  5. Aplicar autoaprendizaje colectivo: si nos apoyamos aprendemos más rápido, más profundamente y con mayor transferencia al puesto de trabajo.

 

¿En qué te estás entrenando hoy?

 

DESTACADO: En un futuro cercano aprender ya no será un gran triatlón, sino la sumatoria de muchas carreras de 100 metros lisos. Esto complica la industria de la educación, sus modelos de negocio y, a nivel personal, la forma real y simbólica de formarse y aprender