Carlos Jiménez, conferencista y consultor en tendencias del mercado y marketing

 

Durante el primer año de la pandemia (sí, ya estamos en el segundo año) estuve revisando diversos estudios de mercado realizados a nivel global y las mediciones realizadas por Tendencias Digitales en América Latina para entender cómo el Covid-19 afectó la vida de la gente, más allá de lo obvio: la salud.

Según Tendencias Digitales en Latinoamérica, dos tercios de una muestra superior a las 30.000 personas declaró experimentar una caída de sus ingresos. Sí, ¡mucho más de la mitad de la población!. Obviamente, una caída tan marcada en el poder de compra de los latinoamericanos los obligó a adaptar sus hábitos de compra y consumo, adicional al cambio de hábitos producto del confinamiento y la cuarentena.

Ya he compartido sobre este tema en esta plataforma, describiendo cómo los compradores manifiestan su inclinación por los precios bajos y los descuentos, algunas veces en detrimento de su preferencia de marca. También observamos como algunos empezaron a comparar precios entre diferentes establecimientos y adquiriendo menores cantidades de productos. Muchos de estos comportamientos son comunes en economías en recesión. Ya lo hemos visto antes y no nos sorprende.

Lo que sí  debemos dejar claro es…

 

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