Creo que a estas alturas ya está claro para la mayoría de las empresas que para tener una presencia en el mercado actual hay que poseer un sitio Web: Si no estás en Google no existes (como aquel slogan de las páginas amarillas). Además, se requiere posicionar dicho sitio Web en los motores de búsqueda, principalmente Google,  debido a que en los procesos de compra de muchas categorías de productos y servicios la información obtenida en buscadores por parte de los consumidores y clientes es demasiado relevante como para no tomarlos en cuenta (Por aquello del momento cero de la verdad).

Según Tendencias Digitales, los consumidores digitales en América Latina recurren a los sitios Web de las empresas (78%) y a los motores de búsqueda para buscar información (31%) a la hora de comprar. Esta relevancia de los sitios Web se hace más evidente luego de que plataformas sociales como Facebook se transformaron en verdaderos medios publicitarios para las marcas y disminuyeron su alcance orgánico (ahora son relevantes para aquellas marcas que pautan anuncios publicitarios o contenidos patrocinados)

Si bien poseer un sitio Web es una condición necesaria para destacar en el mercado actual, no es suficiente con tenerlo. Este sitio de internet debe enfocarse en cumplir metas de conversión específicas que contribuyan con los objetivos del negocio. Sí, el sitio Web debe tener un buen diseño gráfico, que sea coherente con la identidad de la marca, y debe cumplir con numerosos requerimientos técnicos que permitan un adecuado posicionamiento en los motores de búsqueda, pero además: su contenido debe agregar valor a los usuarios y al mismo tiempo cumplir con las metas de conversión. Es decir, debe lograr que los usuarios realicen ciertas tareas deseadas, tales como las que se especifican en la siguiente figura:

 

Estas metas de conversión deben definirse atendiendo a los objetivos del negocio y no de forma caprichosa. Por ejemplo, si una empresa del sector financiero desea posicionarse como una marca responsable, el contenido digital, principalmente los videos de sus actividades de responsabilidad social empresarial, pueden contribuir a construir esa imagen de marca. En este sentido, una meta de conversión podría ser lograr que los usuarios vean los videos publicados en el sitio Web. En otro caso, una empresa que opera en un mercado B2B fabricando ingredientes para la industria de alimentos puede buscar incrementar sus prospectos (objetivo de negocios) mediante la realización de un Webinar técnico, por lo que una meta de conversión puede ser el registro para un Seminario Web. En ambos ejemplos el sitio Web debe diseñarse para maximizar el cumplimiento de esas metas. Incluso cada una de ellas debe contar con una página de destino (te invito a leer mi artículo: Cómo crear una landing page exitosa)

Verifica que tu sitio Web cumpla con los requisitos básicos (identidad de marca, posicionamiento en buscadores, contenido de calidad) y define claramente cuáles son las metas de conversión que contribuirán con tus objetivos de negocio. Es altamente recomendable que configures dichas metas en tu Google Analytics de forma de dar un seguimiento adecuado.